José Vidagany Peláez,Secretari General de Coalicio Valenciana
Cuando uno se plantea la vida desde una perspectiva superior, es decir, analizando al hombre, la cultura, la sociología y el proceso de integración de la persona en una comunidad, comprende que existe un elemento a lo largo de la Historia que se ha ido repitiendo y que se ha convertido en innato al ser humano, la maldad.
Desde que el hombre es hombre, la cultura y la sociedad han sido los símbolos que lo han diferenciado de los animales, y éstos se han encontrado interiorizados en cada persona, y cada uno de nosotros se integra de una manera u otra en la organización social, pero no cabe duda, que desde el principio de la creación, la maldad ha estado presente en la voluntad y en el proceso de socialización de la raza humana.
No es casualidad que la guerra y los conflictos sociales, creados por los políticos, han dejado de tener ese componente heroico, para transformarse en un instrumento de exterminio de unos contra otros, pero a pesar de esto, nuestro belicismo, nuestra crueldad, nuestra maldad es innata al propio concepto de persona, y por lo tanto, como señalaba Albert Einstein “no sé cómo será la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con palos y piedras”. Bajo ese prisma, podemos ver el auténtico reflejo de la naturaleza de lo que somos como hombres, de lo que necesitamos ser, de nuestra propia pulsión por la violencia y la maldad contra el prójimo, alimentada por unos líderes políticos borrachos de poder.
Muchos ejemplos de esta cuestión los encontramos en la literatura, en el arte o en la propia Biblia. De esta forma, cuando la Sagrada Escritura habla del Juicio Final, indica que “Dios dispuso la historia de cada uno de nosotros para nuestro mayor bien” y somos nosotros los que elegimos el peor de los caminos, pero cuando llegue ese día “se conocerá cómo los diferentes males y sufrimientos de las personas y de la humanidad los ha tornado Dios para Su gloria y para nuestro bien eterno”, pero como dice el Antiguo Testamento en el Libro de Malaquías “El día que Yo actúe, dice el Señor de los Ejércitos … entonces verán la diferencia entre los buenos y los malos … ya viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá”.
El problema del dolor y la maldad, como dijo Clive Staples Lewis, es el arma más potente del ateísmo contra la fe cristiana, pero también es una realidad incuestionable que nadie ha podido rebatir, puesto que su existencia, es parte de la propia creación del ser humano. Si tenemos presente que el resultado de la socialización es que produce un grado de conformidad suficiente para que la persona se adapte y se integre en la colectividad con el fin de que pueda mantenerse, reproducirse y perdurar, debemos de pensar que cuando nace un bebé, no tiene sentimiento de un “yo propio”, con deseos que pueden o no ser opuestos a los deseos de otras personas. Es durante el aprendizaje donde el niño adquiere reflejos, hábitos y actitudes que se inscriben en el organismo y en la psique de la persona y orientan su conducta, pero estas mismas circunstancias las configuramos sociológicamente quienes les rodeamos, condicionando su realidad e imponiéndole el criterio de la violencia como instrumento de defensa, es decir, heredamos y transmitimos la maldad como virtud del comportamiento humano y como realidad de socialización de la raza humana.
La Familia, la escuela, los amigos, el trabajo, las normas, los medios de comunicación en la civilización actual, y sobre todo la política, son por desgracia los verdaderos agentes socializadores, y por ello, si analizamos en profundidad todos estos aspectos comprenderemos que estamos creando una generación verdaderamente frustrante, donde la violación de las normas que pudiéramos considerar “justas”, “sanas” y “morales” es la inevitable e indeseable desviación social. La desestructuración de la vida familiar, la carencia absoluta de modelos educativos adecuados, la corrupción como elemento primordial de la clase política o unos mass media cuyo principal valuarte es la violencia verbal y física gratuita, están cercenando toda una futura generación.
Desde Coalicio Valenciana tenemos que negarnos a que nos encasillen con el cliché de políticos, nosotros somos ante todo y sobre todo valencianistas, no aspiramos a tener coches oficiales, no queremos sillones en ninguna institución, no buscamos nuestro beneficio personal, sino queremos defender lo que nos es propio y lo que hemos heredado de nuestros ancestros, somos como Vicente Doménech “El Palleter”, un “home de poble” que luchó contra el poder establecido y los opresores de la verdad.
El valencianismo comprometido, que es la figura que ahora emerge nuevamente con Coalicio Valenciana, se sitúa fuera de la estructura del poder político y se pronuncia en nombre de los grandes principios éticos sin tener en cuenta las verdades oficiales, las presiones y los compromisos del poder social. Nosotros, los que somos auténticos valencianos y valencianistas estamos por encima de los sillones y coches oficiales, lo único que buscamos, es la verdad y la victoria del valencianismo frente al catalanismo.
El presidente de Coalicio Valenciana ha señalado que la inmigración ilegal es un problema de Estado que afecta no sólo a los ciudadanos y su seguridad, sino también al resto de inmigrantes que residen en nuestro país de forma regular. Sentandreu aseguró que impulsará en las instituciones donde gobierno su partido en las próximas elecciones de 2011 medidas legislativas encaminadas a regular este problema social.
El líder valencianista indicó que la situación de crisis está provocando focos de marginalidad, y los más afectados en estos casos son los inmigrantes legales y las capas más pobres de la sociedades, quienes ven en la inmigración ilegal una competencia laboral absolutamente desleal. Hace un año que entró en vigor en Italia la polémica ley del Gobierno de Silvio Berlusconi, que imponía duras sanciones a la inmigración ilegal. Este lunes, el Ministerio del Interior del país transalpino ha dado a conocer los datos, correspondientes a la llegada de personas indocumentadas a sus costas desde que rige la nueva norma: un 88% ha descendido el ingreso de extranjeros sin papeles en los últimos doce meses, respecto del mismo período inmediato anterior.
Según el Gobierno italiano, desde el 1º de agosto de 2009 hasta el 31 de julio, desembarcaron 3.499 indocumentados. En el periodo del 1º de agosto de 2008 al 31 de julio del año pasado, fueron 29.076 los inmigrantes en situación ilegal que arribaron al país.
El Colectiu Signes és un grup d´opinio format per ciutadans valencians en la finalitat de desenrollar el pensament politic valencianiste i compartirlo en la societat valenciana. “Treballem les nostres reflexions i opinions a partir d´una perspectiva constitucionalista i de maxim respecte als signes identitaris genuïnament valencians.”
“La nostra llavor s´encamina aportant articuls d´opinio en la llinia ideologica que establix la fundacio del Colectiu, que no és atra que la del valencianisme foraliste / regionaliste, constitucional, social i conservador que promulgà en 1998 Juan García Sentandreu en el manifest del Nou Valencianisme, i que anys despres donaria a llum a l´actual referencia politica valencianista: Coalicio Valenciana.
L´elaboracio i presentacio de possibles ponencies en els Congressos anuals de Coalicio Valenciana és atra de les funcions a acometre des d´este colectiu.”
Els articuls d’este colectiu seran publicats tant en la pàgina de Facebook com en el blog que gestionen.
Si alguien pretender leer este artículo de cara a las próximas fiestas veraniegas para animarse, puede dejar de hacerlo inmediatamente, no es mi intención dar consuelo a nadie, sólo pretendo hablar de la vida, de los desengaños, de las mentiras, de las frustraciones y del futuro.
Para muchos, el trabajo, el valencianismo, la familia y los amigos son parte imprescindible de nuestra vida, es más, son el motor que hace funcionar nuestro cerebro, nuestro corazón y nuestra alma. Hemos pasado muchos días, muchas semanas, meses y años intentando levantar la cabeza tras la debacle de las pasadas elecciones de mayo de 2007, y esto, llevándolo con otros problema de todo índole que nos han ido afectado mucho más. Unos por desgracia, como le sucedió a nuestro presidente Juan García Sentandreu, de forma injusta, falsa y mediatizada, con el único afán de destruir al último Palleter que los valencianos tendremos, y otros mucho menos conocidos, desde el dolor de lo más íntimo, intentando sobrevivir a un sufrimiento que nos ha afectado a todos lo niveles, a todos los valores y principios en los que creíamos, y ahora sólo los vemos como una leve sombra de lo que éramos.
Cuando la vida pierde sentido, pierde interés o pierde la chispa que la mantiene, ya nada importa. Vivimos en una sociedad lastrada por la decepción y la mentira, no sólo en términos generales, sino también como individuos. Las palabras y las promesas son fáciles de escribir o decir, pero complicadas de llevar adelante, y lo peor, es que aquellos que todavía confiábamos en el género humano nos las creíamos.
Los últimos escándalos de corrupción del PP, el caso Gürtel con Camps a la cabeza, o los que implican a los presidentes provinciales del PP, Sr. Fabra y Sr. Ripoll, acabarán previsiblemente donde deben estar los delincuentes. Pero amigos, el valencianismo, esto que algunos se han dedicado a malbaratar con luchas, rivalidades, envidias, enfrentamientos o debates estériles de nacionalismo, regionalismo o foralismo, acabará matando y enterrando ese sentimiento compartido que tenemos todos los hijos bien nacidos valencianos.
Los personalismos de gente como Lola García Broch, Miquel Zaragoza, Juan Culla, Fernando Millán, Ximo Lanuza, José Manuel Ricart, Miralles, Joaquín Corredor, José María Chiquillo o de entidades creadas por tres personajillos que no llegan a representarse ni a ellos mismos, y con un currículum valencianista que da pena, como puede ser la PJV o ARV, se han encargado durante años en erigirse como salvadores de la Patria o reclamando deudas a Valencia por unos servicios que nadie les pidió ni ellos supieron prestar, todos estos, son los auténticos responsables de lo sucedido, y la Historia les espera para escribir su trayectoria con renglones torcidos, porque mientras haya alguien en el valencianismo con memoria para señalarlos, no tendrán lugar donde poder descansar la traición que han hecho a nuestro Pueblo.
El futuro está por llegar, el nuestro muy complicado, y el de algunos todavía más, pero para eso somos valencianistas. En cualquier caso, mientras siga vivo en el corazón de un valenciano los colores de nuestra Real Senyera, mientras una valenciana llore al son del himno regional, el olor a pólvora sea genuino de nuestra tierra, o alguien, desde algún lugar, esté dispuesta a cantar una bella canción de Cant d´Estil Valencià, habrá valido la pena el esfuerzo de los que desde el silencio, la sencillez, el servicio a la Patria, la lealtad y la amistad hemos trabajado incansables por este proyecto. La vida y los valores nos definen como personas, es lo único que, a los que no somos ricos, nos engrandecen –como decía mi madre-, por esa razón, mi único consejo, si para algo os puede servir, es que nunca falléis ni engañéis a esos principios, porque si lo hacéis, y sois gente de bien, sólo os llevará a vuestra destrucción y al más profundo pesar, como le ocurrió al valencianismo.
Ahora el trabajo del valencianismo es mucho más duro, pero entre todos, y los que ahora quedan son los buenos, conseguirán levantar nuevamente las murallas del Reino de Valencia.
José Vidagany Peláez
Secretari General de Coalicio Valenciana
Baltasar Bueno/ Es sabido, en medios políticos, lo sectario, vengativo, despiadado y cruel que es Camps para con aquellos que no le bailan las “gracias” o no hacen de bufones -como el enano de Rus, o pelotas –como el impresentable de Serafín Castellano- de él.
Camps tiene un carácter inestable, inmaduro y se cree tocado poco menos que por la gracia divina, por eso de que le gusta ir a las procesiones y comulga con ruedas de molino, de la mano de Cotino, cuya familia ha hecho multimillonarios negocios a la salud del Consell y del PP.
La crueldad, y la hipocresía de Camps, se ha puesto muy de manifiesto, porque no se ha opuesto a la entrada en vigor de la Ley socialista del aborto, por la cual, niñas de 16 años podrán abortar hasta que el ser engendrado en su vientre tenga tres meses y medio, es decir, más de un tercio del tiempo que le cuesta salir al exterior y ser un ciudadano más.
Los gobiernos de Navarra y Murcia, el primero pro PP y el segundo PP declarado, se han opuesto a que la ley socialista por la cual se permite asesinar a seres indefensos, a criaturas humanas, a hijos de Dios, entre en vigor en sus territorios.
Son gobiernos humanos y humanizados, cristianos, creyentes practicantes, que consideran a Dios señor de la vida y no de muerte, creador y no destructor de vidas, un Dios que ha creado al hombre a su imagen y semejanza, y no para que no lo degüelle cualquier criminal en el vientre de su madre.
El gobierno de Camps, a quien en su propio partido le llaman el “beato”, por lo beato falso, hipócrita y mediocre que es, mala sombra que es, no se ha opuesto al aborto, a esa licencia para matar y asesinar, al más puro estilo de Hitler, a las criaturas en ciernes, en avanzada gestación.
Nada ha hecho Camps para que el aborto no sea una vía de exterminio socialista de la humanidad. Menos ha hecho Cotino, que regodea sus panzas y vergüenzas, sus lucrativos negocios de residencia de ancianos y construcciones públicas, a golpe de pecho y comunión diaria-
¿Cómo se atreven estos sujetos que permiten el asesinato de niños mediante la ley del aborto socialista a ir a misa, a comulgar y a procesiones, a ponerse de rodillas en reclinatorios en primera fila, sin haber antes alzado la voz contra el crimen organizado y sistematizado de niños, sin haber suspendido la aplicación de la ley en el territorio valenciano, como lo han hecho, con valentía y fe, con todas las consecuencias, Navarra y Murcia?
Que se enteren los católicos que votan al PP, que se enteren los curas y monjas que apoyan al PP, los sacristanes que les preparan los reclinatorios en las misas y los cirios en las procesiones. Le importa a Camps un pito las dramáticas consecuencias de la ley del aborto, no se han opuesto decididamente a él, no han tomado medidas contra.
Los que están a favor de la vida, los grupos pro vida, los Obispos y curas que los bendicen, que sepan que no sólo hay que manifestarse ante los socialistas, también ante quienes cobarde y calladamente no hacen nada, no oponen resistencia a esa nueva licencia , ampliada, para matar de los socialistas.
Ojalá que cuando osen acercarse a comulgar, los hipócritas del PP, se les presente en la Sagrada Forma los miles de rostros de bebés que en la Comunidad Valencia que van a caer guillotinados por su complicidad.
Raúl Cerdà. Toda España ha vibrado con la final del Mundial, porque ha sido un partido, que a pesar de los duros golpes de los Holandeses, nuestra Selección, la que representa a todos los españoles, ha demostrado que la unión de fuerzas y colaboración de todos los jugadores pertenecientes a diferentes comunidades autónomas, ha dado lugar al mayo triunfo histórico del fútbol español, colocando la Selección Española en cabeza de todas las selecciones mundiales.
La realidad es que España ha estado unida dentro y fuera del campo. Así ha quedado patente comunidades autónomas donde, de forma teórica, existía mas independentismo, como en Cataluña y País Vasco, tras la victoria de la Selección Española. Ahora lo que necesitamos es trasladar esta unidad a nuestra clase política, una lucha codo a codo por el bien común de todos los españoles, y no caer en secesionismos improducentes.
A las pocas horas de finalizar la manifestación, la entidad ultra catalanista Òmnium Cultural había cifrado la participación en unos más que optimistas 1,5 millones de personas. Por otra parte, los datos de la Guardia Urbana dan unos más creíbles 400.000 asistentes. El periódico EL PAÍS realizó a las 19.30 horas un cómputo cuyo resultado fue 425.000 personas. Por último, la evaluación con base fotográfica encargada por Efe a Lynce dio una cifra de 56.000 personas con un margen de error al alza del 15%, es decir, como mucho unas 64.400 personas.
Si a estos datos pudiésemos restar los participantes venidos en autobuses de otras comunidades autónomas ajenas a la catalana, veríamos nuevamente, tras el fracaso de los referendos, como la realidad de Cataluña no es la que ciertos sectores independentistas y radicales nos quieren mostrar, y a buen seguro, que esta tarde veremos Cataluña llena de banderas españolas apoyando a la Selección que nos representa a todos.
Por último, el 9 de Julio pudimos escuchar a Montilla animando a que la gente participase en la manifestación, y sin duda consiguió levantar los ánimos de la gente, tanto que al finalizar la manifestación llegó a ser increpado y abucheado por los propios manifestantes con “piropos” como españolista, botifler y charnego. ¿Emitirá TV3 un capítulo llamado “Adeu Montilla”?
El 10 de Julio, se realizará por las calles de Cataluña una protesta independentista en protesta del fallo del Tribunal Constitucional bajo el lema “Nosaltres decidim”, traducido al español, “Nosotros decidimos”.
En ella, los catalanes harán gala de que no aceptarán ninguna sentencia que “quisiera pasar por encima de la voluntad del pueblo de Cataluña expresada en referéndum”, según explicó el anterior presidente de Ómnium Jordi Porta, ya que una sentencia en contra “significa un atentado contra los principios democráticos más elementales y la voluntad del pueblo”.
Por otro lado, el presidente del Institut d’Estudis Catalans (IEC), Salvador Giner, ha dicho por su parte que la sentencia del TC “vulnera los derechos del país”, y ha considerado que “no es aceptable” para la academia de lengua y cultura catalanas “que no se reconozca el carácter de lengua de uso preferente” del catalán.
Todos estos argumentos, bajo términos como “principios democráticos”, “voluntad del pueblo” que exigen los catalanistas para su inexistente nación, son terminantemente violados y ultrajados en los territorios que ellos quieren convertir en súbditos culturales.
Como bien sabréis, me refiero al Reino de Valencia, en el, los “derechos y voluntad” del pueblo fueron, y son, constantemente desechados.
Un ejemplo de ellos, los encontramos en el año 1997, momento clave en la IMPOSICIÓN de la catalanista academia AVL, una sucursal del IEC, en este intento de suplantación de la identidad y Lengua Valenciana a manos del ex presidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol y con el apoyo del Partido Popular, provocó una protesta en las calles de Valencia de más de medio millón de personas.
Manifestación de más de medio millón de personas por las calles de Valencia en contra de la AVL
Los valencianos no queríamos que una comunidad autónoma ajena a la valenciana nos catalanizase a través de la implantación de una catalanista academia, y así lo mostramos en las calles, cosa que los hipócritas de los catalanistas bajo sus términos que utilizan de “voluntad del pueblo” obviaron y continuaron con su opresión a las tierras valencianas.
Otro ejemplo de esta hipocresía catalanista, y referenciado en la manifestación que ocurrirá mañana en Cataluña, es el hecho de que la ultra subvencionada entidad catalanista ACPV, entidad dirigida por Eliseu Climent, salpicado por la trama de corrupción catalana del Caso Pretoria.
Esta entidad, ACPV, que subirá mañana a Cataluña para sumarse a la manifestación “Nosaltres dedicim” (Nosotros decidimos), es una de las impulsoras de la recogida de firmas para la imposición de TV3 en el Reino de Valencia, eso sí, también aderezado con palabras como “por libertad de expresión de los valencianos”.
Pero… ¿Esa recogida de firmas por la imposición de TV3 en el Reino de Valencia representa la voluntad del pueblo valenciano? La respuesta clara y contundente es NO.
Este grupúsculo catalanista bajo las siglas de ACPV, se ha dedicado a recoger firmas por toda España, y por supuesto en Cataluña, donde mas firmas han recogido, para la imposición de TV3 en tierras valencianas, a lo que yo me pregunto ¿Qué el pueblo valenciano no tiene voz propia? ¿Tienen que venir de fuera los pan catalanistas a decirnos que tenemos que ver? Eso sí, mañana los de ACPV estarán en la manifestación independentista en Cataluña por el derecho a que el pueblo catalán reconozca su voluntad, pero…. ¿Quién reconoce la voluntad del pueblo valenciano? Cataluña por supuesto no.
El Reino de Valencia para estos pan catalanistas es una mera moneda de cambio con la que jugar para conseguir eliminar cualquier rasgo de identidad valenciano que no pueda ser absorbido en una futura “nación unificada catalana”, y que por tanto, debe ser eliminado.
Por ello, la eliminación de la Lengua Valenciana, ha sido, y es, uno de sus principales objetivos, así como la implantación de partidos catalanistas como el BLOC, partido cuyo el segundo artículo en su estatuto se puede leer que no descartan “la posibilidad de una asociación política con los países que comparten una misma lengua, cultura e historia”, resumiendo, los “Países Catalanes”.
Esta es la hipocresía catalanista, esta es la realidad del catalanismo, un despotismo total a las voluntades de los pueblos que tengan que ser sometidos a las ansias imperialistas catalanas, pero que paradójicamente, piden para ellos todo el respeto y autodeterminación.
¡Vaya con los catalanistas! Ellos tienen “derecho a decidir” pero ¿Y el pueblo valenciano? ¿A qué tiene derecho? ¿A soportar el yugo pan catalanista?
Jota Cob, Notícies de Valéncia.- Sí, ya sé que esta crisis llamada económica y que está asfixiando a un sector cada vez más importante de la sociedad no es sólo nacional.
Sí, ya sé que su alcance es continental, incluso universal y la sufren hasta los chinos. Los llamados a colocarse entre los primeros puestos del poder financiero.
Supimos de un tal Madoff, millonario americano en presidio, autor de una estafa piramidal que hizo temblar la economía estadounidense, llegando su efecto hasta los cimientos de la vieja Europa. Seguramente, cual excusa útil para ocultar o paliar el propio fracaso de la Unión Europea que al no hacer caja en los años de bonanza, es ahora cuando aquello de apretarse el cinturón ocupa las amplías mesas de todas sus cancillerías.
Y por lo que a España nos toca, dicen, y nada nos hace dudar de ello, que la llamada “crisis del ladrillo” fue la que más ha gravitado con saña sobre nuestra economía, por lo que su efecto nos dirige hacia la cifra de cinco millones de parados, junto a la desazón en la familia española cuya salida del largo túnel no vislumbra.
A la pregunta de quién o quienes han provocado esta situación, la respuesta sea un conjunto de aspectos negativos, uno tras otro, sin intervalo alguno, el causante de tan enorme desaguisado.
Pero de lo que no hay duda alguna, y en la actualidad es un clamor dueño de la calle, es acerca del talante provocador de un Presidente de Gobierno que si son muchos los que ya dan por muerto, aún existen quienes se resisten a enterrar.
Porque a provocar y no a otra cosa, es a lo que se ha dedicado desde el primer día de su mandato. ZP, un personaje cuyo mayor propósito fue el de trasladarnos a los años treinta de confrontación permanente, objetivo que logró y al que en la actualidad persiste de uno u otro modo.
Tras una primera legislatura perdida dedicada en exclusiva a borrar de nuestra historia una transición de la que su propio partido se sintió orgulloso, dejó en letargo su goma de borrar en la segunda para dedicarse a negar una crisis que se apoderaba de la calle a velocidad de la pólvora, tanto en cuanto nos prometía el camino hacia el pleno empleo, nos ofrecía el más alucinante estado del bienestar, al tiempo que se apropiaba del poder judicial, creaba el entramado mediático fiel a su servicio, y acusaba al Partido Popular como amenaza hacia la clase trabajadora cuyos derechos sociales pretendía cercenar.
Ridiculizado tras su paso por la Presidencia de la Unión Europea cuyo balance será ocultado a la opinión pública, distrae otra vez sus ratos de ocio con la goma de borrar: sea en ocasión de festejos de gran tradición popular, sea provocando cualquier sentimiento en sutil maniobra de distracción; cual quiebro que domina a la perfección en el momento justo y oportuno.
Tras su sonrisa amplia de mofletes rechonchos, su paso reposado de sheriff chulesco y sus cejas más de leviatán que circunflejas, se esconde toda la impericia de un político rendido al poder del capital, pero que se ensaña con el débil al que no ha dejado de engañar desde el primer día de su llegada a la Moncloa.
Su afán provocador le puede. Mientras tanto, desahuciado por su propio partido, palmeado por quienes junto a él desean mantener su pesebre y perdido en la galaxia a cuyo viaje emplazó Leire Pajín -ésta de familia acomodada- su horizonte desnortado es una amenaza para la sociedad entera.
Su única baza es la del Tribunal Constitucional, callado y a su servicio con la pretensión de funcionar según escampe. Su órdago, sin embargo, puede que algún día le recuerdo aquello de: “Roma no paga a traidores”, y la época del talante Zapatero, hundida en el cieno, será como una pesadilla de esas que de vez en cuando todos sufrimos, pero de la que por el momento aún no hemos despertado.
José Manuel Bou/ En las últimas semanas han saltado a la actualidad varios ejemplos de lo que podríamos denominar “matonismo político”, una falta no solo de espíritu democrático, sino también de sentido de la legalidad, tanto a nivel del Reino de Valencia, como del conjunto de España, como de la comunidad internacional.
Lo cierto es que los valencianos nos vamos acostumbrando tanto a los desmanes del catalanismo como a la inoperancia del PP. Hace unos días el miembro de la organización terrorista Terra Lliure, Carlos Sastre, condenado a 48 años de prisión por varios asesinatos, impartió una conferencia en la Universidad de Valencia invitado por el “Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans”, la misma Universidad en la que desde hace años se prohíben los actos valencianistas. Parece que para los lamentables dirigentes universitarios cuestionar la unidad del valenciano y el catalán es mayor pecado que hacer apología del terrorismo. Mientras tanto hemos conocido gracias a las investigaciones en torno al “Caso Pretoria” que las asociaciones del editor catalanista Eliseo Climent han recibido subvenciones para fomentar el catalán en valencia por más de 17 millones de euros. La noticia de semejante despilfarro es especialmente dolorosa para los jubilados que han visto congelarse su pensión y para los funcionarios que están viendo descender su sueldo. Recordemos que Eliseo Climent es el líder de “Accio Cultural del País Valencia” cuyas manifestaciones en Valencia han terminado siempre con cuantiosos destrozos públicos y pintadas de “Gora ETA” en las paredes.
Por su parte Camps se encoge de hombros ante estos hechos con la misma pose de ignorancia que muestra ante las imputaciones del caso Gurtel. Peor es lo de Fabra en Castellón que colecciona cabezas de jueces que han osado meter las narices en el número de veces que le ha tocado la lotería.
A nivel nacional la situación no es mucho mejor. El nacionalismo catalán liderado por el cordobés Montilla sigue ejerciendo la presión más barriobajera y vil para que el Tribunal Constitucional no sentencie la evidencia: que el “Estatut” es inconstitucional. Su nueva ofensiva intimidatoria tiene que ver con que el Tribunal no se haya renovado en plazo. Es legítimo pretender que el máximo intérprete de la Carta Magna se renueve, pero no supeditar esa renovación a un fallo concreto. Las decisiones del Constitucional son igual de válidas renovado o sin renovar e insinuar lo contrario es dar un golpe en la misma línea de flotación de la democracia: el principio de legalidad.
Pero amenazar magistrados no es un vicio exclusivo de Cataluña, sindicatos en horas de su mayor desprestigio y pseudo intelectuales neorrepublicanos llevan semanas haciendo lo propio con el Supremo en el asunto de Garzón. Cada uno opinará lo que quiera del presunto prevaricador, lo que es innegable es que movilizarse en la calle para presionar e intimidar a un Tribunal para que emita una sentencia en un sentido determinado, por motivos de oportunidad política y no con argumentos jurídicos, es otro golpe a la línea de flotación de la democracia, esta vez encarnada en la independencia del poder judicial.
El ejemplo de este estilo de hacer política que prescinde totalmente de la ética sin duda más trágico ha sido el vivido en aguas internacionales con el asalto de una flotilla con ayuda humanitaria para Gaza por los piratas judíos del ejercito israelí. Poco podemos añadir a lo dicho ya sobre el drama de las nueve víctimas de este abordaje, comparadas con cinismo inhumano por el embajador israelí con las de los accidentes de tráfico; solo que este episodio es un paso más en la degradación moral de Israel por llevarlo a cabo, y de la comunidad internacional por consentirlo. Hace tiempo que sospechábamos que el sionismo considera a los palestinos y por extensión todos los musulmanes animales de dos patas, indignos de la categoría de seres humanos. De lo que nos vamos dando cuenta ahora es que esa consideración empieza a extenderse a los occidentales críticos con sus atropellos y quien sabe si en última instancia a todos los no judíos.
Mientras los motivos para el pesimismo se acumulan, las personas de buena voluntad mantendremos la esperanza de un futuro más limpio, aunque nuestra rebeldía se limite, a veces, a pensar por nosotros mismos.