El nostre periòdic valencià

Desde las catacumbas del valencianismo

Si alguien pretender leer este artículo de cara a las próximas fiestas veraniegas para animarse, puede dejar de hacerlo inmediatamente, no es mi intención dar consuelo a nadie, sólo pretendo hablar de la vida, de los desengaños, de las mentiras, de las frustraciones y del futuro.

Para muchos, el trabajo, el valencianismo, la familia y los amigos son parte imprescindible de nuestra vida, es más, son el motor que hace funcionar nuestro cerebro, nuestro corazón y nuestra alma. Hemos pasado muchos días, muchas semanas, meses y años intentando levantar la cabeza tras la debacle de las pasadas elecciones de mayo de 2007, y esto, llevándolo con otros problema de todo índole que nos han ido afectado mucho más. Unos por desgracia, como le sucedió a nuestro presidente Juan García Sentandreu, de forma injusta, falsa y mediatizada, con el único afán de destruir al último Palleter que los valencianos tendremos, y otros mucho menos conocidos, desde el dolor de lo más íntimo, intentando sobrevivir a un sufrimiento que nos ha afectado a todos lo niveles, a todos los valores y principios en los que creíamos, y ahora sólo los vemos como una leve sombra de lo que éramos.

Cuando la vida pierde sentido, pierde interés o pierde la chispa que la mantiene, ya nada importa. Vivimos en una sociedad lastrada por la decepción y la mentira, no sólo en términos generales, sino también como individuos. Las palabras y las promesas son fáciles de escribir o decir, pero complicadas de llevar adelante, y lo peor, es que aquellos que todavía confiábamos en el género humano nos las creíamos.

Los últimos escándalos de corrupción del PP, el caso Gürtel con Camps a la cabeza, o los que implican a los presidentes provinciales del PP, Sr. Fabra y Sr. Ripoll, acabarán previsiblemente donde deben estar los delincuentes. Pero amigos, el valencianismo, esto que algunos se han dedicado a malbaratar con luchas, rivalidades, envidias, enfrentamientos o debates estériles de nacionalismo, regionalismo o foralismo, acabará matando y enterrando ese sentimiento compartido que tenemos todos los hijos bien nacidos valencianos.

Los personalismos de gente como Lola García Broch, Miquel Zaragoza, Juan Culla, Fernando Millán, Ximo Lanuza, José Manuel Ricart, Miralles, Joaquín Corredor, José María Chiquillo o de entidades creadas por tres personajillos que no llegan a representarse ni a ellos mismos, y con un currículum valencianista que da pena, como puede ser la PJV o ARV, se han encargado durante años en erigirse como salvadores de la Patria o reclamando deudas a Valencia por unos servicios que nadie les pidió ni ellos supieron prestar, todos estos, son los auténticos responsables de lo sucedido, y la Historia les espera para escribir su trayectoria con renglones torcidos, porque mientras haya alguien en el valencianismo con memoria para señalarlos, no tendrán lugar donde poder descansar la traición que han hecho a nuestro Pueblo.

El futuro está por llegar, el nuestro muy complicado, y el de algunos todavía más, pero para eso somos valencianistas. En cualquier caso, mientras siga vivo en el corazón de un valenciano los colores de nuestra Real Senyera, mientras una valenciana llore al son del himno regional, el olor a pólvora sea genuino de nuestra tierra, o alguien, desde algún lugar, esté dispuesta a cantar una bella canción de Cant d´Estil Valencià, habrá valido la pena el esfuerzo de los que desde el silencio, la sencillez, el servicio a la Patria, la lealtad y la amistad hemos trabajado incansables por este proyecto. La vida y los valores nos definen como personas, es lo único que, a los que no somos ricos, nos engrandecen –como decía mi madre-, por esa razón, mi único consejo, si para algo os puede servir, es que nunca falléis ni engañéis a esos principios, porque si lo hacéis, y sois gente de bien, sólo os llevará a vuestra destrucción y al más profundo pesar, como le ocurrió al valencianismo.

Ahora el trabajo del valencianismo es mucho más duro, pero entre todos, y los que ahora quedan son los buenos, conseguirán levantar nuevamente las murallas del Reino de Valencia.

José Vidagany Peláez
Secretari General de Coalicio Valenciana

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